La visita al ” Sacamuelas”

Por José A. Hechavarría
Al recordar mi niñez, me llegan a la memoria cómo era Sagua en esa época y mis visitas no voluntarias y alegres a los dentistas, acompañado con mucho amor y palabras suaves tratando de darme tranquilidad y confianza por parte de mi madre. Era en la etapa que todavia no tenía la dentadura permanente.
Recuerdo que era con el Dr. Rafael Brú Morin, frente a donde ahora está el Comité Militar en la calle Los Maceo en dirección a Zabala, mi estado de nerviosismo era general, al pasar a donde estaba el sillón, el Dr. Brú me sonreía pero para mi, no era muy simpatica su expresión, al sentarme miré un armario de metal y paredes de cristal, donde tenia sus instrumentos, medicamentos, etc. y encima habia varios pomos grandes de aproximadamente 10 pulgadas de alto como los que se usaba por la famosa marca “Colonia 1800” y estaban llenos de dientes, otros pomos eran de muelas, mas alto en creo todas las paredes, dando la vuelta a aquel cuarto había como una tabla, la cual servia de soporte haciendo la función de una repisa, llena de mas pomos con dientes y muelas. Imagino serían el trofeo de su carrera profesional por muchos años, pero para mi fué aterrador! En esa época la solución generalizada en el dolor era: “SACAR LA MUELA” y por ende mostrar esa cantidad de muelas, se creía que sería darle confianza al paciente. Años más tarde se vería diferente y aterrador. Pero esa era la costumbre y no podemos olvidar, muchos se hacían la extracciones por gusto para que le implantaran EL O LOS dientes ENCHAPADOS en ORO, había quien siempre se estaba riendo para mostrar con orgullo el oro en la boca, y qué decir de los cuentos callejeros de cómo le quitaban los dientes de oro a los cadáveres en el cementerio, para vender el oro.
Por suerte mia, era para reparar caries en mi dentadura de leche, ahí empieza otra historia que quiero que los jóvenes sagueros la conozcan. La famosa máquina de empastar, tenia un brazo largo y correas a ambos lado, en el piso del doctor tenía un pedal, el cual accionaba subiendo y bajando la pierna, en Sagua en esa época no había corriente eléctrica por el dia, la Planta estaba donde ahora está la dulcería y la panadería frente al parquecito “Máximo Gómez” cerca del Cementerio; LA ENCENDIAN como nosotros decíamos, a las 6 de la tarde y LA APAGABAN normalmente a las 10 de la noche, en días de fiestas la apagaban creo a las 11 de la noche.
Cuando aquella máquina con su movimiento lento, calentaba la muela, el dolor era fuerte y todo el mundo a gritar, el Dr. decía: no te muevas! pero quien no se movía, él para atemorizar e imponer su autoridad, llamaba a su esposa: ¡Ana, traime la soga! y me decia: – “Si te sigues moviendo o cerrando la boca, te voy a tener que amarrar”, por el otro lado mi mamá tambien, “no te van a hacer daño”.
En esa lucha solo podía perforar muy poco, entonces te colocaban una pastica como sellador y retornar al siguiente dia, o dentro de 2 dias. Así para poder terminar el trabajo y colocar la porcelana o el platino, tenía que pasar algunas veces si la carie era grande hasta 2 semanas. No se asombren era 1 o 2 semanas por cada pieza dental. Muchos conocidos por el proceso tan largo, el miedo a la maquinita, no retornaban y a la larga, esa muela terminaba dentro de un pomo vacío de “Colonia 1800” del Dr. Brú.
El otro dentista famoso, nacido en Sagua, era el Dr. José Peyton Vilches, su casa estaba en la esquina lateral del actual edificio del Partido, donde se unen las calles Martí y Pérez André. El Dr. Peyton era el reverso de la moneda, cuando uno gritaba porque le dolía, el Dr. brincaba y te decía: “Perdona, no tengas miedo, lo voy a hacer suave para que no te duela”, o “Si tienes dolor levanta la mano, pero no me aguantes la mano mía”
Con el Dr. Peyton algunas muelas llegaban hasta 3 semanas de proceso: máquina y pastica; máquina y pastica y asi sucesivamente.
Tambien estaba el Dr. Peña donde ahora está la Barbería, al lado del desaparecido y olvidado de que existió Hotel en la calle Martí. El Dr. Peña no lo visité porque era de la generación anterior a la mía.

Comments
2 Responses to “La visita al ” Sacamuelas””
  1. Israel Mendez Palma dice:

    Mi dentista era el Dr Peyton fui muy pocas veces porque yo le formaba tremendas pataletas a mi abuela Eugenia y ella por no oirlas dejo de llevarme

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  1. […] José A. Hechavarría Las históricas máquinas de los dentistas sagueros, continuaron con sus respectivos pedales,  donde los doctores tenían que accionarlas subiendo y […]



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