Los Tres Caudillos #10 por Israel Méndez Palma

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Isabel tocó en la puerta de la biblioteca.
Adelante.
Permiso señor Leoncio ya estoy aquí.
Pasa y cierra la puerta Isabel. Mira, como Benny te dijo vas a cuidar de mi esposa y cuando ella salga embarazada y tenga al bebe entonces comenzará mi plan tu le vas a administrar este polvo que ves aquí poco a poco hasta que vaya perdiendo la razón luego la encerraré y tu la cuidaras en el sotano de la casa solo saldrás de noche cuando ella duerma. Piénsalo bien y dame una respuesta si aceptas el trabajo porque te digo esto una vez que entras en este plan no sales y si intentas traicionarme te mueres me oiste así que piensalo.
No tengo nada que pensar señor Leoncio yo no tengo hijos y mi marido es un borracho y vago y ademas me pega así que lo mas lejos que esté de él mejor y además me voy a ganar un dinerito.
Bueno si eso es así eres la perfecta para ese trabajo. ¿Puedes comenzar hoy?.
Si, señor.
Bueno instálate y ponte de acuerdo con ella.
Pasaban los meses y un día cuando Kate salía del baño comenzó a sentirse mareada.
¿Qué le pasa senora?
No se Isabel me sentí un poco mareada.
Recuestese aquí señora.
Debe de ir manana al doctor señora.
Sí Isabel, mañana a primera hora iremos.
Al otro dia Kate e Isabel salieron bien temprano a ver al doctor.
Cuando terminó el doctor le comunicó a Kate que estaba embarazada.
Isabel hay que decirselo al señor estoy esperando un hijo.
Si señora, qué bueno.
Isabel pensaba, pobre mujer ni se imagina lo que le espera cuando tenga a ese niño.
Cuando llego a la casa, Kate se fue directo a la biblioteca, se le acercó a Leoncio lo abrazó fuerte y le dijo.
Leoncio estoy embarazada.
De verás mi amor, qué bueno, me haces muy feliz, Isabel me cuidas a la señora muy bien te la encargo.
Si señor no se preocupe está en buenas manos.
Pasaron los meses y llegó el día del parto de Kate, Leoncio estaba contento y al mismo tiempo nervioso.
Salió el doctor del cuarto.
Señor Leoncio, la señora Kate tuvo un varoncito fuerte y saludable.
Un varón, un Caudillo, el heredero de mi fortuna.
Entró Leoncio en el cuarto donde estaba Kate descansando.
Leoncio mira a nuestro hijo, ¿no está hermoso?
Si Kate, está muy lindo fuerte y saludable como todo un Caudillo.
Isabel ven a la biblioteca.
Si señor.
Isabel toma esta sustancia y se la vas a dar poco a poco a mi esposa en sus teses, leche, jugos en lo que ella tome, se lo darás 1 cucharada todos los días no se te vaya a pasar la mano me oiste.
Si señor, como usted diga.
Isabel comenzó a darle la sustancia a Kate como Leoncio le había dicho, pasaron los meses y Kate cada día perdía mas la razón, pasaron ocho meses y un día Leoncio entró a la habitación y le dijo a Isabel que se llevara al niño por unos días de paseo y no volviera hasta que él le indicara.
Kate en su turbulencia mental se dió cuenta que el niño no estaba en su cuna.
¿Leoncio dónde está mi hijo?.
Tu hijo ya no está aquí Kate.
¿Pero por qué Leoncio? Yo quiero a mi hijo conmigo. A dónde mandaste a mi hijo?
Te dije que no está aquí.
Leoncio empujo bruscamente a Kate y salió del cuarto cerrando la puerta por fuera.
Benny ven conmigo.
Si señor.
Benny ve a buscar al notario.
Enseguida señor Leoncio.
Al rato el notario llegó y Leoncio lo hizo pasar a la biblioteca .
¿Qué desea señor Leoncio para qué me mandó a llamar?
Mire Don Sebastian necesito que me redacte un documento donde yo aparezca como el único dueño de la fortuna de los Baxter incluyendo todas sus propiedades aquí y en el exterior.
Señor Leoncio yo no puedo hacer eso la señora Kate está viva y competente y mientras esté así no se puede hacer ningun traspaso además sus padres están vivos y no se puede heredar en vida a no ser que sus padres se lo cedan todo voluntariamente.
Y por cien mil pesos me lo hace.
Pero señor está mi integridad en juego.
Quinientos mil pesos.
No se señor, es que es muy difícil.
Un millón de pesos es mi última oferta.
Bueno ya la cosa cambia señor, lo redactaré y el documento estará listo para mañana.
Muy bien Don Sebastian, aquí lo espero mañana con ese documento.
Benny lleva a Don Sebastian hasta la puerta.
Si señor, por aqui Don Sebastian.
Ya se fue señor.
Mira Benny cuando mañana ese viejo me traiga el documento y yo le pague el millón de pesos asegúrate que tenga un pequeño accidente y luego me traes el dinero de vuelta y cuidado con que falte algo de ese dinero.
Si señor, asi se hará, cuente con eso.

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