LOS TRES CAUDILLOS #3 por Israel Méndez Palma

Según Don Mino se desangraba en el piso Eduardo y Chico se reian a carcajadas; mientras se alejaban de la escena el viejo estiraba la mano pidiendo ayuda hasta que perdió todo el aliento de vida y murió frente a la puerta de la tienda que con esfuerzo y sudor habia levantado.
Al llegar a su casa Lucia vio que su esposo tenia sangre en las botas.
Eduardo tienes sangre en las botas.
Ay mujer no te preocupes fue que estaban matando un cerdo en casa de Chico y el maldito cerdo no se quería morir se levantó después de la puñalada y me embarró la bota pero ya las lavo.
Que podía imaginar Lucia que Eduardo había cometido un crimen junto con Chico. Su marido había abierto una caja de pandora que no se iba a cerrar jamás.
Al otro día todo el pueblo acompañaba el cuerpo de Don Mino en su casa, su viuda estaba inconsolable. Eduardo y Chico llegaron hasta la casa como si nada hubiera pasado; después que se terminó el velorio Eduardo se acercó a la viuda y le dijo.
Perdon señora pero me gustaría hablar con usted sobre la tienda?
Eduardo no creo que yo quiera hablar de eso ahora por favor compadezcase de mi dolor.
Si senora tiene razon.
Segun salían hacia el cementerio Eduardo pensaba en como envolver a la viuda para sacarle la firma de la tienda. Al otro dia tempranito Eduardo se presentó en casa de Dona Elena la viuda de Don Mino con el notario público.
Hola Doña Elena. vengo a hablar de la tienda.
Oiga Eduardo usted sí que insiste.
Doña Elena lo que pasa es que Don Mino antes de morir quedó de venderme la tienda aquí está el notario que puede verificar eso.
Si Dona Elena Don Eduardo tiene razón su esposo quedó en venderle la tienda aqui estan los papeles redactados por Don Mino.
Don Eduardo oí, que usted lo llamó Don Eduardo señor notario.
Sí señora. Don Eduardo es propietario de una gran fortuna que heredó de una tia lejana.
Que qué!
Si señora, ahora soy rico, así que firme los papeles y acabemos con esto.
Por qué me habla asi con esa falta de respeto.
Mire señora, ahora soy muy rico, el mas rico del pueblo, asi que ahora somos iguales así que me va firmando y ya!
Está bien, dónde firmo señor notario, vamos a acabar con esto mañana, salgo para la capital y no pienso poner un pie mas en este pueblo, aquí nunca fui feliz .
Muchas gracias Doña Elena.
Sí, muchas gracias Dona Elena y verá que ha hecho una buena decision.
Sí, está bien Don Eduardo y ahora sí me disculpan.
Sí cómo no… adios Doña Elena que le vaya bien.
Por fin Eduardo se había hecho de la tienda que tanto quería y con la tienda también adquiría la casa de Don Miño que era el patrimonio de la familia completa. Llego a su casa y gritó con júbilo.
Lucía, Lucía, mi amor, somos ricos, soy el dueño de la casa y la tienda de Don Miño.
Qué!! Te estas volviendo loco Eduardo?
No amor, las compré las dos, recoge los muchachos y deja todo atrás, nos vamos ahora mismo para la casa grande.
Lucia obedeció pero en su interior llevaba una gran dolencia y temor de qué armas se había valido su esposo para tener la tienda, la casa y tanto dinero pero no se atrevió a cuestionar a Eduardo puesto que él tenía muy mal carácter y era capaz de todo si ella se atrevía a preguntarle de cómo había conseguido todo eso.
Al llegar a la casa Lucía se sentía temerosa, nunca había visto tanto lujo junto, los niños jugaban por la casa grande y Eduardo se sentaba en la biblioteca, se servía un trago y cogía un fino tabaco y se sentaba a fumárselo de momento se paró y dijo.
Gracias mi amo, por darme lo que me prometiste, riqueza y poder, de ahora en adelante, yo Eduardo Caudillo seré el dueño de este pueblo, sí, ahora a contratar criados y gentes que trabajen para mi, para el dueno y señor de todo esto. Pasaron unos meses y todo parecía ir viento en popa, la felicidad invadía a los niños y a Eduardo, sólo Lucía sufría callada, ella sabía que ese dinero era mal habido, pero no se atrevía a decir nada pues Eduardo ya no era el mismo, bebia Whiskey fino todos los dias, fumaba, estaba hasta altas horas en la biblioteca y nadie sabía lo que hacía ya ni hablaba con Lucia y hasta los niños le molestaban; un dia tocaron a la puerta Lucía fue a abrir y ahi estaba Chico.
Buenas tardes Doña Lucia,¿ está Don Eduardo?
Sí Francisco, pase y espere en la sala, le diré a Eduardo que está aqui.
Gracias señora.
Eduardo con permiso, aquí está Francisco que quiere verte.
Sí, hazlo pasar aquí a la biblioteca.
Señor Francisco que pase usted a la biblioteca.
Gracias señora, con permiso.
Hola Don Eduardo, ¿cómo está usted?
Pasa pasa Chico y cierra la puerta.
Sí señor.
¿Qué quieres Chico?
Don Eduardo acuérdese que usted me ofreció un dinerito por aquello que hicimos y ya ha pasado un tiempo prudente y me gustaría saber cuándo me lo va a dar.
Chico voy a hacer algo mejor. Qué te parece si trabajas para mi como capataz de la hacienda y vives aqui en la hacienda y por supuesto con un buen sueldo.
¿De veras Don Eduardo?
Claro Chico, ¿aceptas?
Claro que sí, usted va a ser mi patrón acepto acepto.
Está bien Chico ve y consigue hombres para trabajar la tierra aquí tienes 20 mil pesos ve y contrata hombres para el campo y mujeres para servir aquí en la casa, pero ve hombre muévete.
Si patrón, voy enseguida y gracias muchas gracias……Continuará

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